jueves, 18 de agosto de 2016

Abrazo al Vacío (Peña Ruaba)

Hace ya un tiempo, nos planteamos la posibilidad de restaurar la que creo fue la primera vía de escalada abierta en Peña Ruaba: El "Gran Diedro". Este impresionante itinerario fue abierto en el año 1961 por J. A. Bescós y R. Montaner. A mi siempre me ha fascinado su vista cuando vas por la carretera desde el Pantano de la Peña hacia Murillo de Gállego. Orientado al NE, es un lugar sombrío, especialmente en el invierno, y cuenta con pocas ascensiones (probablemente ninguna en las últimas décadas). Hablamos del tema con J. A. Bescós y nos dio su aprobación. Hicimos un reconocimiento de la vía y el panorama nos pareció desalentador: roca mala, liquen, vegetación... Aún dedicando mucho esfuerzo, no vimos claro que pudiese quedar una vía atractiva. Decidimos abandonar el proyecto; pero vimos que por los muros de la derecha del Diedro podría ser factible abrir una vía nueva, y nos quedamos con la idea por si algún día nos animábamos.

Hace unos meses decidimos ponernos manos a la obra y ver qué salía de aquella idea. Vimos que más a la derecha de donde pensábamos empezar, había dos líneas de paraboles: una de ellas no llegaba ni a terminar un largo y la otra se dirigía en diagonal hacia la derecha. Fuimos preguntando y creemos saber quién inició esos proyectos, que estaban inacabados. Nuestra idea era ir más a la izquierda, pero queríamos evitar posibles conflictos futuros. Con tranquilidad, fuimos abriendo largo a largo, peleando con días fríos, ventosos y de roca húmeda.

El resultado es una línea directa, que se cruza con el itinerario del Gran Diedro, en el punto en el que este coge una vira para dirigirse hacia el Espolón Noreste. A partir de ese punto, nuestra vía continua muy próxima al eje del diedro, para acabar casi en la misma cima.

Itinerario de la vía punteado en azul, aprovechando una reseña del Espolón del Gállego
El acceso se realiza por el mismo camino que lleva al Espolón del Gállego, pero al llegar al último barranco por el que se accede al pie de vía de este, continuar hacia la derecha por unas trazas de sendero que hemos señalizado con hitos.

Nuestra reseña
Los cuatro primeros largos de la vía son los más difíciles, pero también hay que escalar en los cuatro restantes. Y cuando piensas que ya estás casi fuera, la última tirada te exige esforzarte más de lo previsto. Algún tramo del L2 y del L8 exigieron una limpieza de piedras intensa; se han saneado todo lo posible, pero hay que pasar con precaución hasta que el paso de las cordadas termine el proceso. En otros tramos nos encontraremos algo de liquen, pero si están secos no deben causarnos problemas. Gestionar bien el chapaje en los largos 1, 6 y 7, para disminuir el roce.

La bajada andando es común con las vías "Tierra de Dragones" y "Espolón del Gállego". Todas las reuniones se han dejado equipadas con anillas para poder rapelar si fuera necesario.

Es una vía que se puede hacer todo el año, si bien las épocas mejores son el otoño y la primavera. En invierno estaremos todo el rato a la sombra, pero si aprovechamos días sin viento y en los que no haya llovido recientemente, se puede hacer. En verano, creo que también da la sombra a partir de cierta hora, que va variando según los meses.

La escalada se desarrolla con un ambiente de gran pared, y yo creo que ha quedado una vía atractiva y diferente al resto de las clásicas de Peña Ruaba. Aunque está bien equipada, es aconsejable un cierto nivel para poder disfrutarla.

jueves, 4 de agosto de 2016

Sueño de Verano (Anayet)

El Anayet es el resto de un volcán que se derrumbó en gran medida y solo lo que quedó de la chimenea se conserva. Es algo parecido al Pico de Midi d´Ossau. La andesita es la roca dominante, aunque en algunos tramos aparecen otras variedades de formaciones rocosas.

Hace 50 años (yo tenía entones 6) acampé con mi padre una noche de verano en los Ibones de Anayet. Recuerdo haberme dormido mirado la bonita Pared y soñando con que algún día subiría por allí. La ilusión que me transmitió mi padre por la montaña dio sus frutos, e hizo de mi un escalador; mediocre, pero con mucha ilusión. Y este es el origen de "Sueño de Verano". En el fondo de mi corazón, se la dedico a mi padre, que ya falleció hace unos años. Es una vía que a los escaladores de nivel alto se les quedará corta, pero que a mi me parece bonita y que puede gustar a los que quieran disfrutar de una divertida escalada bien asegurada.

Foto con el itinerario, visto desde los Ibones, accediendo por la GR11
El acceso hasta el pie de vía se puede hacer por dos sitios: 
  • Desde la carretera que lleva al Parking de Anayet de la Estación de esquí de Formigal (lo que se conoce como "Corral de los Mulos"), siguiendo la GR11 que asciende por el Barranco de Culivillas hasta los Ibones de Anayet. Una vez en este punto, seguir la marcada senda que asciende a la normal del Pico Anayet. Abandonarla antes de que empiece a subir y dirigirse hacia la base del espolón en el que comienza la vía. Hemos colocado un hito en el que se empieza a ascender la pedrera final, pero la verdad es que se puede terminar el acceso por donde se desee. La aproximación cuesta entre 2 y 2:30 horas, según el ritmo de cada cual.
  • También se puede subir desde el Parking Formigal (el más alto y próximo a la frontera francesa). En esta opción, subir por el Barranco de Espelunciecha, aprovechando una pista para vehículos de servicio de la Estación. Una vez en el collado, ir llaneando hacia la izquierda por la cabecera del Valle de Canal Roya, hasta alcanzar una sirga que permite superar el resalte que nos lleva a los Ibones de Anayet. Seguir el sendero que conduce al Pico de Anayet (variante del GR11 por Canal Roya). Tras unos 15 minutos encontraremos las ruinas de una construcción derruida (punto desde el que se abandona el camino para subir a la vía "Los Balcones de Anayet"); Seguir un poco más hasta una segunda edificación derruida, y a unos 50 metros más adelante veremos el hito que aconseja abandonar en ese punto el camino para atacar la pedrera que nos lleva hasta el inicio de la vía. El tiempo de la aproximación es prácticamente el mismo que por el otro lado.
La escalada tiene una dificultad que se mueve entre el IV y el V grado, con la excepción de un tramo del largo final, que en escalada libre sale más difícil, aunque no se ha dejado obligado. No obstante, para el que desee terminar más tranquilo, tiene la opción de desviarse a los últimos largos de la vía "Balcones de Anayet". Para ello, justo después de chapar el primer seguro del largo 9, desviarse francamente a la derecha por una zona herbosa, seguir los seguros colocados, y llegar a una reunión que se encuentra en la arista por donde transcurre la otra vía (es una reunión independiente, pero próxima y desde la que se empalma fácilmente).


La roca en los dos primeros largos está muy fracturada (como es habitual en otras vías del Anayet), pero se ha limpiado intensamente y se puede escalar con tranquilidad, aunque en algunos puntos haya piedrecillas sueltas. En el tercer largo ya mejora y a partir del cuarto es siempre buena. Los largos 4 y 5 son muy bonitos; y el 7, 10 y 11 también están entre los más atractivos. 

En la R5 y en la R7 nos podemos escapar fácilmente a la vía normal, andando por unas repisas herbosas. Esta proximidad a la normal en algunas zonas le puede restar un poco de ambiente a la vía, pero es lo que nos ha salido.

El itinerario se sigue fácilmente sin reseña. En algunos tramos fáciles donde los seguros alejan y puede ser más difícil verlos, o donde puede costar encontrarlos por el color de la roca, hemos colocado cordinos que ayuden a visualizarlos. 

Aconsejamos llevar 14 cintas largas. Nosotros llevamos todas dobles y en varios largos las desplegamos casi todas. Todas las reuniones tienen anillas, excepto la R8 y la R11.